
Si aprendí a mentir fue por ti... si aprendí a callar fue por tí...
Si aprendía a amar y aprendí a sentir también fue por tu culpa
Por tu culpa mi dolor, por tu culpa mi delirio...
Por tu culpa el deseo de tenerte aún conmigo
Por tu culpa...
Pero no puedo culparte por no quitarte de mi mente,
por mantenerme aferrada a tu recuerdo vanalmente
Por sentir que en cada respiro se me va la vida ahora que ya no estás...
Mi dulce maestro, mucho me enseñaste,
y sin embargo desechaste a tu más fiel aprendiz









No hay comentarios:
Publicar un comentario