
En la oscuridad logro ver tus ojos, tus manos me llaman para ir a tu encuentro... las mías se dejan llevar a través de tu cuerpo. Se balancean mis dedos encima de tu piel, sintiendo vértigo a cada paso, con el temor de caer... me quemas al tacto cuando me sumo a tu juego, desprendes con ello jirones de mi piel...









