jueves, 2 de octubre de 2008

Marchita


Quise hacerte desaparecer en ríos de lágrimas, pero no lo conseguí.
Quise refugiarme en los brazos de otra persona, pero no logró apartar tus caricias de mi piel.
Ha desaparecido la fuerza que me mantenía con vida, la luz que iluminaba el rumbo que seguía.
Ahora sola y perdida me es fácil caer ante la adversidad, pues las sombras me llaman, y aquellos deseos contenidos por tanto tiempo se agolpan por salir de mi interior.
Aquella flor que se mantenía viva ahora se marchitó… parte de mí murió con ella… murió mi esencia aunque mi cuerpo aún respira, y aquel puñal que en un rincón olvidado dejé en un momento de desesperación hoy parece denuevo mi mejor opción para detener el sufrimiento desatado en mi interior.

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