
A carne descubierta enfrento la lluvia, que fría va cayendo sobre mi piel... no temo a lo que me pueda pasar en esta desierta callejuela, pues mi alma está más congelada que el frío de allá fuera...
Hace un momento el dolor era tanto que no creí poderlo soportar, mas ahora no siento nada, ni siquiera la lluvia cayendo encima de mí...
La muerte me corroe en vida y me guía por un camino sin sentido... silencio y sombras es todo lo que hay a mi alrededor... desnuda y con los pies enlodados seguiré este camino, que a pesar que no sé donde me lleva sé que me aparta del dolor, y eso es todo lo que me importa ahora...









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