domingo, 27 de septiembre de 2009

Aquella noche...


Aquella noche en que todo fue cierto, que fue real, que fue inmenso...
Aquella noche que todo fue eterno, que todo fue nuestro...
Aquella noche, aquella noche...
Aquella noche fui tuya sin mesura, sin posibilidad de retroceso
Aquella noche en que la brisa selló su beso en tus ojos dormidos tras el encuentro
Aquella noche en que la pureza se desvaneció entre las húmedas sábanas, fulminada por el deseo y el apetito creciente en nuestras almas.

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