Sus manos ensangrentadas bajaron fríamente por mi espalda, la crueldad de amarnos por el pecado, sin promesas dijimos amémonos, pero ahora somos parte de esta crueldad y de este frío destino.
Sus manos ensangrentadas tocaban mi rostro, quería gritar, pero la tentación me invadía, sola quería liberarme, pero iba contra mi voluntad. Su voz susurraba en el silencio, el frío y tormentoso silencio.
Sus manos ensangrentadas tocaban mi rostro, quería gritar, pero la tentación me invadía, sola quería liberarme, pero iba contra mi voluntad. Su voz susurraba en el silencio, el frío y tormentoso silencio.
Sus manos ensangrentadas veían que me gustaba, la excitación invadía mi cuerpo, no podía pensar en otro momento, este era el momento…Suya, Mío, quien sabe.
Sus manos y un cuchillo resbalaron y acabo.
Muerta estaba yo, desnuda el alma, cama solitaria, ya no hubo compasión, solo muerte, mi querido asesino.
Perdóname por culparte, pero fui yo la asesina, yo maté tus sueños. Yo maté tus deseos. Te embriagaste con mi sangre, ahora me embriago con la tuya.









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